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Su historia

 
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 Jeune Maison Chamblanc AMJ âgeé

Nació en un hogar de fe profunda, es la hija mayor de la familia Javouhey y vive una infancia feliz en el pueblo de Chamblanc, en Borgoña. Muy pronto la Revolución francesa quiere destruir la religión católica. La joven Ana catequiza a los niños, durante la noche guía a los sacerdotes perseguidos. En un pequeño oratorio del jardín de la familia pasa largos ratos de oración; la llamada se va haciendo  presente. Durante la noche del 11 de noviembre de 1798, en presencia de un sacerdote proscrito, de su familia y de buenos amigos, se consagra a Dios para siempre.

Todos los conventos han sido eliminados por la tormenta revolucionaria. Ana María empieza a buscar, primero en Besançon donde Juana-Antide Thouret intenta hacer renacer las Hermanas de la Caridad, después en la Trapa de la Valsainte, en Suiza, donde encuentra a Dom de Lestrange. Descubre que su misión no está allí y reemprende su camino de búsqueda: catequesis, cuidado de los huérfanos, pequeñas escuelas gratuitas… Fracasos sucesivos en la pobreza,  la miseria a veces.

Trappe de la ValsainteEl Papa Pío VII se detiene en Chalon-sur.Saône después de haber consagrado emperador a Napoleón, en 1804. Ana y sus tres hermanas van a verlo, él las anima. Otras jóvenes se unen a ellas. Ana va a ver al obispo de Autun que le pide que escriba una Regla de vida después de solicitar los estatutos de la naciente sociedad, estos son aprobados por el emperador el 12 de diciembre de 1806.

 

El 12 de mayo de 1807, nueve jóvenes emiten sus votos de religión ante el obispo de Autun, en la iglesia de San Pedro de Chalon. “¡Ya somos religiosas!” escribe Ana María que, desde ahora puede dar libre cauce a su dinamismo. Consigue la utilización del seminario de Autun, hecho bien nacional,  y acoge a las niñas a quienes educa y forma en el trabajo manual. Llegan los heridos de la guerra de España y las Hermanas se transforman en enfermeras a su cabecera. Después de cuatro años hay que buscar otra casa; Baltasar Javouhey compra para sus hijas el antiguo convento de los Recoletos en Cluny. El nombre de Cluny, unido al de las Hermanas de San José se va a dar a conocer muy pronto en los cinco continentes.

 

LA EXPANSIÓN MISIONERA

La llamada de Dios, poco a poco desvelada, llevará a las hermanas muy lejos de las llanuras de Chamblanc. La salida hacia la isla de Bourbon, tierra lejana y desconocida, expresa la respuesta de Ana María a esta llamada y su voluntad de responder a las necesidades de su tiempo, a pesar de las dificultades. Antes de su muerte los cinco continentes habrán visto llegar a las hermanas para educar, cuidar, evangelizar a los pobres y a los ricos, a los niños y a los adultos, a los negros y a los blancos, todos “hijos del Padre común”.

 

 

EN GUAYANA: “Hacer caer las cadenas injustas, liberar a los oprimidos” Isaías 58

 En Mana, se construye un pueblo, se roturan y se cultivan las tierras, se acoge a los esclavos que huyen, se instala a los leprosos en un lugar en el campo, se prepara para la libertad a los esclavos… Sostenida por la certeza de hacer “la obra de Dios”, a pesar de oposiciones y críticas, Madre Javouhey consigue que centenares de esclavos sean capaces de vivir libres y en calma.

 

LA FUNDADORA

Ardiente e intrépida, pronta para amar y perdonar, de una bondad que no conoce límites ni trabas, Madre javouhey vive una intensa unión con Dios que se fortalece en las pruebas y que la lanza al servicio incondicional de los niños,  de los enfermos de cuerpo y de espíritu, de los despreciados, de todos los pobres que se cruzan en su camino.

 

Sus intuiciones proféticas, su sentido pedagógico, sus iniciativas audaces, su capacidad creadora tienen su fuente en su confianza inquebrantable en Dios y en la certeza de su llamada. La acción de gracias le brota en toda circunstancia. Muere el 15 de julio de 1851 y, el 15 de octubre de 1950, el Papa Pío XII la proclama Beata.

 

 

 

 

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