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Vocación / Formación |
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"Si sabes abrir tu corazón y tu espíritu estando disponible, descubrirás “tu vocación”, el proyecto que Dios, en su amor, tiene sobre ti desde siempre. Así, podrás fundar una familia. Tu podrás, por tu testimonio personal, afirmar que, aunque haya dificultades y obstáculos, es posible vivir en plenitud el matrimonio cristiano como una experiencia llena de sentido. Tu podrás, si tal es la llamada que te dirige, ser religiosa, ser religioso o sacerdote, dando tu vida a Cristo y a la Iglesia con un corazón sin dividir y siendo así signo de la presencia amorosa de Dios en el mundo de hoy". "No tengas miedo. Dios no se deja vencer por el miedo. La generosidad de Dios no tiene límite.” Juan Pablo II en Berna, junio de 2004
Si una vocación es una llamada de Dios, el lugar privilegiado, íntimo, para escucharla, será siempre la oración. Estar con Dios como pasamos tiempo con un amigo muy querido, nos hace su voz familiar.
Rezar por las vocaciones, es rezar por la llamada y también por las respuestas, por todas y todos los que ya han comenzado a responder, por todos los que han sido fascinados por el Verbo de Dios y que buscan su rostro.
PARA SER HERMANA DE SAN JOSÉ DE CLUNY
Descubrir la llamada de Dios Conocer y darse a conocer durante un tiempo variable: “Ven, sígueme”.
El Postulantado Entrever las riquezas y las exigencias de la vida religiosa vivida en la Congregación y prepararse para dar a Dios una respuesta libre y basada en una fe sólida: Postulantado de 6 a 24 meses.
El Noviciado Vivir una formación basada en la Persona de Cristo, una iniciación a la práctica de los consejos evangélicos, de la oración, de la vida comunitaria, durante un año continuo en la casa del noviciado y durante un año alternando con estancias en comunidad apostólica.
El Juniorado Para la novicia que ha confirmado su voluntad de darse totalmente al Señor y a quien las responsables reconocen una auténtica vocación, los votos temporales por tres años serán renovados, en general una vez. Aunque se integre en una comunidad apostólica, la hermana continuará su formación religiosa y perfeccionará sus competencias profesionales.
Los votos perpetuos Al final de 6 a 9 años, las hermanas que lo piden y que son admitidas hacen irrevocable su donación a Dios en la Congregación. Dos meses de reflexión y de oración preparan este compromiso definitivo. La formación permanente se prolongará a lo largo de toda la vida.
Informaciones | © Congregación de las Hermanas de San José de Cluny - 2007 | Contacto |
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