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Para los jóvenes |
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Os escribimos porque “el tiempo de la juventud es el periodo durante el cual, tú también, querida y querido joven, te preguntas qué hacer con tu vida, como contribuir a hacer el mundo un poco mejor, cómo promover la justicia y construir la paz”. Queremos estar con vosotros.
“La esperanza está en vosotros porque vosotros pertenecéis al porvenir como el porvenir os pertenece” (Carta Apostólica de Juan Pablo II en 1985)
"También hoy Dios busca corazones jóvenes, busca jóvenes de corazón grande, capaces de hacerle espacio a Él en su vida para ser protagonistas de la Nueva Alianza”... para emprender con Él caminos nuevos”. Benedicto XVI, a los jóvenes en Loreto
Quien deja entrar a Cristo no pierde nada, nada, absolutamente nada de lo que hace la vida libre, bella y grande. ¡No! Sólo con esta amistad se abren las puertas de la vida. Sólo con esta amistad se abren realmente las grandes potencialidades de la condición humana. Sólo con esta amistad experimentamos lo que es bello y lo que nos libera. Hoy, quisiera con gran fuerza y gran convicción, a partir de la experiencia de una larga vida personal, decir a todos vosotros, queridos jóvenes: ¿NO TENGÁIS MIEDO DE CRISTO! Él no quita nada, y lo da todo. Quien se da a Él recibe el ciento por uno. Sí, abrid de par en par las puertas a Cristo, y encontraréis la verdadera vida. Benedicto XVI
"¡Jóvenes, poneos en marca! ¡Levantaos! No tengáis miedo de encontrar a Jesús; con atención y disponibilidad, ¡buscadle, escuchadle, respondedle!"
"Escucha la voz del Señor que te habla a través de los acontecimientos de la vida cotidiana, a través de las alegrías y de los sufrimientos que la acompañan, a través de las personas cercanas, a través de la conciencia sedienta de verdad, de felicidad, de bondad y de belleza. Seguir a Cristo, queridos jóvenes, lleva consigo el esfuerzo constante de aportar su contribución a la edificación de una sociedad más justa y más solidaria, en la que todos puedan disfrutar de los bienes de la tierra" Juan Pablo II en Berna en junio de 2004
La joven Ana María Javouhey, al rechazar propuestas de matrimonio, respondió: "Me parece que estoy destinada a hacer un poco de bien. Es una vocación demasiado hermosa para desoírla, sólo quiero ser esposa del Señor".
Y yo, ¿cuál es el bien que estoy llamado a hacer ?
Si quieres una ayuda para responder a estas cuestiones, aquí tienes una dirección:
Oración por los jóvenes Señor Jesucristo, guarda a estos jóvenes en tu amor. Que escuchen tu voz y crean en lo que tú dices, pues sólo tu tienes palabras de vida eterna. Enséñales a profesar la propia fe, a dar el propio amor, a comunicar la propia esperanza a los demás. Hazles testigos convincentes de tu Evangelio, en un mundo que tanta necesidad tiene de tu gracia salvadora. Haz de ellos el nuevo pueblo de las Bienaventuranzas, para que sean sal de la tierra y luz del mundo al inicio del tercer milenio cristiano. María, Madre de la Iglesia, protege y guía a estos chicos y chicas, del siglo XXI. Abrázales fuertemente en tu corazón materno. Amén. Juan Pablo II en las JMJ de Toronto Informaciones | © Congregación de las Hermanas de San José de Cluny - 2007 | Contacto |
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